lunes, 18 de julio de 2011

Líos a donde quiera que voy

Hace tiempo que quería escribir esto, pero ya que estoy haciendo mis practicas y salgo noche pues había tenido mucha flojera de hacerlo, hoy salí tempranito así que les contare mi historia.

El primer acontecimiento tubo lugar un soleado día de verano, antes de que empezara a trabajar, así que tenia toda la tarde libre y decidí ir a dar una vuelta por el centro, tomar fotos, comprar helados y cosas de viris.

Cuando pasaba junto a catedral me emocione de ver la calle llena de mototaxis:



A los moto-taxis los conocí en mi pueblo y sus alrededores, al parecer es lo nuevo en transporte colectivo, yo nunca me he subido a una, son bastante nuevas al parecer… pero mi mamá me platico que aunque es como muy “romántico” andar en ellas, es “terrorífico” tomarlas en carretera.
(Porque eso si, quizá funcionan muy bien dentro de un pueblo, pero de un pueblo a otro debe ser horrible, las carreteras de por allá son pura curva con barranca a los lados).

Ah pero regresemos al punto, y el punto es que había una calle llena de moto-taxis y yo tenía una cámara en mi mochila.

Saque mi cámara y me dispuse a tomar una foto, mientras apuntaba a las motos, escuche gritos que venían de uno de los lados, pero quienes fueran los que gritaban estaban sentados detrás de las motos, porque no los había visto.
Tome esa foto (fue la única que pude tomar) cuando vi al montón de señorones (los choferes) que me gritaban y me llamaban.

Una mujer de mi estatura y complexión, contra unos 20 señores gordos y peludos (y me imagino que había mas en algún lado, pero esos eran los que estaban sentados junto a las motos) la decisión más inteligente era correr.



Y por supuesto, eso hice.
Ahora queridos lectores, puede que sean lo suficientemente ingenuos para que crean que me gritaban piropos o algo así, pues no, no entendí bien que gritaban porque al principio no pensé que me gritaran a mi, hasta que tome la foto y voltee, pero distinguí frases como: “hey tu la de la cámara, ven aquí” y “¡esta tomando fotos!” y cosas similares; también vi que algunos sostenían pancartas que decían “queremos trabajar”.

Por las actitudes pude inferir que no estaba bien que tomara fotos de sus taxis, y me eche a correr.

Pude escuchar sus gritos hasta que llegué a la otra calle, pero no me siguieron ni nada.

Más tarde escuche en la combi que los choferes de moto-taxis habían tomado una calle del zócalo para influir en las decisiones de alguna junta o algo que tubo el presidente de puebla ese día, para que los dejara trabajar en la ciudad.
Cualquiera que conozca puebla estará de acuerdo conmigo que ese tipo de transporte sería terriblemente peligroso dentro de la ciudad. Seguro que el presidente pensó eso mismo, porque se los negó.

La siguiente historia es más reciente, y fue un domingo que regresaba a puebla.
Como muchos de ustedes no son de puebla y no sé si conozcan, basta con que sepan esto:
La terminal de autobuses se llama capu, a su lado hay como un pasillo lleno de puestos de cemitas y comida de la calle que no se ve nada confiable, al atravesar el pasillo con olor a comida pasada sigue la fayuca, que es como un gran mercado de piratería, y después de la fayuca es donde tomo la micro para ir a mi casa.

Ese bello domingo la capu estaba muy llena de gente, me pareció extraño pero no le di importancia, al salir vi una patrulla estacionada enfrente, igual había gente y yo simplemente seguí caminando.

En el pasillo de la comida rancia note las cosas más raras, gente venia caminando desde el lado contrario con la cara cubierta, una señora estaba apurada guardando sus verduras… mientras caminaba me empezaron a llorar un poco los ojos, cuando llegue al final del pasillo mi vista ya estaba medio nublada por las lagrimas, recordándolo es muy gracioso, no dejaba de pensar “¿por qué estoy llorando? ¿qué le pasa a mis ojos?” no podía controlarme.




Pero ahí fue donde comprendí todo.

Los de la fayuca estaban metiendo sus cosas, vi tipos cargando una de sus pantallotas, el piso se veía lleno de películas tiradas, y a un lado de mis pies, una de esas locas bombas lacrimógenas, aunque en esos momentos solo distinguí que era una bomba por el contenedor, pensé que era algo con gas pimienta, pero después me corrigieron.

No, no recogí ninguna película pirata XD.

Ese día me alegre de traer 50 pesos en la cartera (normalmente traigo menos), porque tuve que tomar un taxi.

El taxista me conto que hubo un operativo sorpresa en la fayuca, ya saben, porque es piratería.

4 comentarios:

Viko dijo...

ojojojojo y gracias a esta anécdota yo llegue sano y salvo a mi casita :3

grax btw

DÆMOИ dijo...

Changos, que cosas pasan jejeje ya ni a mi que salgo de trabajar a las 3am me pasan cosas así XD

Saludos!

El Gato Negro company dijo...

@Hugo
ya ves, mis advertencias epicas

@Daemon
jajaja pues creo que esas cosas pasan cuando uno menos lo espera XD

Albert Ruíz dijo...

Oh si, la fayuca, oh cielos el pasillo de comida nada confiable aaaaaah la CAPU, la exeperiencia mágica de ser poblano, solo he ido una vez a la fayuca, mis padres le tienen un miedo horrible y creo yo igual, a puebla solo voy al centro y algunas veces a CU